Los rebotes y las quejas son indicadores clave para los remitentes de correo electrónico, ya que proporcionan información sobre el rendimiento y el estado de sus campañas de correo electrónico.
Los rebotes (bounces) se producen cuando un correo electrónico no llega al destinatario previsto por diversas razones. Hay dos tipos de rebotes: duros y blandos.
Rebotes duros
Los rebotes duros (hard bounces) se producen cuando el correo electrónico es finalmente rechazado porque la dirección del destinatario es incorrecta o ya no existe.
Por ejemplo, si envías un correo electrónico a una dirección que ha sido desactivada, se producirá un rebote duro.
Se debe intentar mantener la tasa de rebotes duros por debajo del 0,5 %. Las tasas elevadas de rebotes duros pueden afectar significativamente a la reputación del remitente y a la capacidad de entrega de los mensajes.
Rebotes suaves
Los rebotes suaves (soft bounces) son problemas temporales que impiden la entrega del correo electrónico, como una bandeja de entrada llena o un servidor inaccesible.
Por ejemplo, si envías un correo electrónico a alguien que tiene temporalmente el buzón lleno, esto puede provocar un rebote suave.
Se recomienda mantener la tasa de rebotes suaves por debajo del 3 %. Aunque los rebotes suaves suelen ser temporales, unas tasas constantemente elevadas pueden indicar la existencia de problemas.
Es importante supervisar las tasas de rebote, ya que unas tasas constantemente elevadas pueden afectar negativamente a la reputación del remitente y a la capacidad de entrega de los mensajes. Es importante limpiar periódicamente la lista de correo electrónico para eliminar las direcciones incorrectas o inactivas y reducir las tasas de rebote.
Quejas por spam
Las quejas por spam (spam complaints) se registran cuando los destinatarios marcan un correo electrónico como spam o correo no deseado. Esto significa que el destinatario no ha considerado el contenido adecuado o lo ha considerado no deseado y ha querido eliminarlo de su bandeja de entrada.
Por ejemplo, si envías un boletín informativo y los destinatarios lo marcan constantemente como spam, esto aumenta la tasa de quejas. Las altas tasas de quejas pueden afectar gravemente a la reputación del remitente y a su capacidad para entregar mensajes, lo que da lugar a que los correos electrónicos se filtren directamente a las carpetas de spam o incluso a que se bloquee el dominio del remitente.
Lo ideal es mantener la tasa de quejas por debajo del 0,1 %. Superar este umbral puede afectar negativamente a la reputación del remitente y a su capacidad para entregar mensajes.
Recuerde que estas cifras pueden variar en función de diversos factores, como el sector, el público objetivo y el contenido del correo electrónico. Es importante realizar un seguimiento y una optimización continuos basados en los resultados de una campaña concreta y en la participación de los destinatarios.
Los rebotes y las quejas son indicadores clave para los especialistas en marketing por correo electrónico.
Las altas tasas de rebotes pueden indicar problemas con la calidad de los datos o la higiene, mientras que las altas tasas de quejas pueden sugerir problemas con el contenido del correo electrónico o la frecuencia con la que se envía.
El seguimiento y la respuesta inmediata a estos indicadores son fundamentales para mantener una reputación saludable como remitente y garantizar una mejor capacidad de entrega de los correos electrónicos futuros.
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